Observar la totalidad

La totalidad es el momento más esperado de un eclipse solar, dura pocos minutos pero ofrece una experiencia visual única que no se parece a ningún otro fenómeno astronómico. Saber qué mirar y en qué momento nos ayudará a vivirla plenamente.

En los momentos previos a la totalidad ya estaremos viendo un ambiente extraño. Llega un momento en que la luz baja ya muy rápidamente, y podremos ver fenómenos como las bandas de sombra.

Anillo de diamantes, con una «perla» de Baily. Foto de Carles Labordena.

Justo en el momento en que la Luna está terminando de tapar por completo al Sol veremos el efecto del anillo de diamantes y las perlas de Baily, el disco solar terminará por ocultarse del todo y aparecerá la corona solar. Todos estos fenómenos los explicaremos en el siguiente apartado.

Anillo de diamante (en singular en este caso) con una perla. Foto de Mikel García.

Lo importante ahora es: durante la totalidad deberemos quitarnos las gafas protectoras o no veremos nada. La totalidad se observa a ojo desnudo (o con prismáticos, telescopio.. pero sin filtro). Y dura muy poco. Si nos entretenemos en intentar hacer fotos no la vamos a vivir. Olvidaros de cámaras, móviles… (si queréis hacer foto, haremos más adelante algunos artículos explicando cosas al respecto) y vivid el fenómeno.

Recrearos en la sensación del ambiente, intentad observar la corona solar, la atmósfera externa del Sol. A simple vista se percibe como un halo blanco plateado que rodea el círculo negro de la Luna. No es uniforme sino que presenta estructuras finas, filamentos y extensiones irregulares que pueden alargarse mucho más en algunas direcciones.

La corona solar en 2006, desde Turquía. Foto de José María Sebastià.

El tamaño y complejidad de la corona depende mucho de lo activo que esté el Sol en ese momento, y en esta ocasión tenemos un problema añadido: la altura del Sol sobre el horizonte (sí, otra vez). La corona es una estructura muy tenue, y la propia atmósfera, cualquier bruma, nubecilla tenue.., puede hacer que sea mucho menos visible que en eclipses como el que viviremos en 2027, con el Sol mucho más alto y por tanto menos afectado por la atmósfera.

Quizá pueda verse alguna protuberancia incluso a simple vista: su color rojo no tiene nada que ver con verlas a través de telescopios solares.

Intrumentos ópticos

Si tenemos experiencia con la observación con prismáticos o telescopio, durante la totalidad podemos observar con ellos; nos permitirán ver las protuberancias con mucho más detalle. Pero ojo: pude ser muy peligroso si nos confiamos y estamos observando en el momento en que el disco solar empiece a reaparecer. NO ACONSEJAMOS observar con medios ópticos a no ser que tengáis bastante experiencia al respecto.

Observad también el entorno.

Durante la totalidad se transforma el paisaje:

  • La luz se vuelve tenue y con una coloración extraña en todas direcciones. Suele definirse como una luz “cenicienta”. Esto suele interpretarse como el efecto de ver la bajada de luz pero sin que esta esté enrojecida por la refracción atmosférica, como en una puesta de Sol, y por tanto nuestro cerebro lo percibe como extraño.
  • El horizonte puede mostrar un resplandor circular similar al de una puesta de sol, pero en todas direcciones.
  • Aparecen estrellas y planetas brillantes.
  • Las sombras se vuelven difusas y extrañas.
  • Algunos animales tienen comportamientos extraños.

Sin embargo, otra vez nos encontramos con la misma particularidad de este eclipse. Con el Sol tan bajo, las sensaciones pueden ser diferentes a las de un eclipse normal. Probablemente no notemos tanto la diferencia con una puesta de Sol, puesto que ocurre justo antes del crepúsculo.

Pero en cualquier caso, no dejéis de contemplar todo el entorno, es parte del fenómeno.

El final: un segundo anillo de diamantes.

Cuando la Luna empieza a dejar pasar de nuevo la luz solar, reaparecen uno o más puntos brillantes, de neuvo vemos perlas de Baily y el anillo de diamantes. La totalidad ha terminado, y el regreso de la luz es rápido e intenso. En pocos segundos el cielo recupera su luminosidad habitual. Si estamos observando con medios ópticos debemos dejar de mirar y colocar los filtros inmediatamente.

Cómo aprovechar al máximo esos minutos

La totalidad es breve, por eso recomendamos:

  • No pasar todo el tiempo haciendo fotografías. (Si las vais a hacer, dejad los móviles o cámaras trabajando, ya haremos artículos al respecto).
  • Dedicar algunos instantes a observar en silencio. Esto será casi imposible, por experiencia, nos saldrá del alma expresar nuestras emociones. Hemos de decir que aquí suele notarse mucho la nacionalidad… y aquí lo dejamos.
  • Alternar entre mirar la corona y observar el entorno.
  • Ser consciente del momento en que comienza y termina. Estad preparados unos minutos antes.

Muchos observadores coinciden en que la experiencia es más intensa de lo que esperaba. Incluso sabiendo lo que vas a ver, suele ser un evento que solo puede describirse como emocionante y sobrecogedor. Personas que han viajado con grupos de aficionados a ver eclipses solamente por aprovechar y hacer turismo y que no estaban especialmente interesadas en el fenómeno han acabado por reconocer que fue el momento más memorable de todo el viaje.

Aprovechad ese breve tiempo de la mejor manera que podáis.

El grupo de socios que se desplazó a Turquía en 2006, justo después del eclipse.